Sí, apreciado lector, usted ha leído bien. Estoy eximiendo de cualquier culpa al Partido de la Revolución Democrática.
Después de ver los resultados de las elecciones internas y de los innumerables anuncios publicitarios que cubren nuestra ciudad, decidí que era urgente hacer aclaraciones al respecto.
La gente se queja de que Jesús Ortega, Presidente del PRD, consideró las elecciones de carácter "normal". Sin disturbio alguno.
Al parecer, la definición de 'normal', de acuerdo con los estándares perredistas, incluye secuestros de personas, quema de boletas, como siempre, irregularidades. Sin embargo, todo marcha sin cambio alguno, no hay impugnación ante el Tribunal Electoral o las autoridades correspondientes. Sólo una que otra queja ciudadana que más tarde terminará por ser tachada como "yunquista"... "conservadora"... "de derecha".
Y qué haremos los mexicanos? Simplemente decir que eso está "muy mal" y no tener verdaderas exigencias. Hace poco me escandalicé bastante al leer que Pablo Hiriart consideraba que los mexicanos nos merecíamos a Lóper Obrador de Presidente. Por desidia, por conformismo... pero que nos lo merecíamos. FUera de que eso no se le desea ni al tercer Reich, considero, desgraciadamente, que Pablo Hiriarte tiene razón.
Vemos los espectaculares que prometen ser "menos politiquero y más servidor público", otros que proponen una "baja inmediata a los precios del diesel y la gasolina" (la estupidez más grande que he leído) o idealizaciones de más "pistas de hielo, playas (y demás pendejadas innecesarias pero.. ) gratuitas". Así es, algunos son los que se quejan del ya acostumbrado comportamiento perredista... pero ¿qué harán en las urnas? Podría asegurar que el PRD no perderá ni un sólo escaño dentro de su dominio de la ciudad de México. Es más fácil echarle la culpa al gobierno calderonista que aceptar que la ciudadanía no está dispuesta a tomar las medidas necesarias que llevarían a un país, sino mejor, al menos sí más coherente en sus elecciones democráticas. La gente imagina que yendo a Patinar al zócalo (y si votan por el PRD: próximamente a cada parque del país) la situación se mantendrá tal y como está. No se da cuenta que al intercambiar su voto (válido por 3 años más) a cambio de miserables despensas o promesas sin futuro... están condenando al país a un camino más truculento e indeseable que, estoy seguro, una pinche despensa no vale.
Pero sí, aunque considero que comprar votos, quemar boletas y alterar los resultados en beneficio de una sola persona (ah no, perdón, de un "Proyecto de nación") son actividades punto menos que deplorables, considero que lo hemos permitido y, desgraciadamente, creo que lo seguiremos haciendo.
Thursday, March 19, 2009
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