
Uno de los archienemigos de Batman era el hombre llamado 'Dos caras', antes Harvey Dent; prestigiado abogado de Ciudad Gótica quien, tras un accidente a manos de un miembro de la mafia, termina desfigurado de una parte de la cara, quedando la otra parte, completamente intacta.
Hago esta breve referencia porque justo estaba viendo un video que me hizo reflexionar sobre las dos caras de la izquierda mexicana. Precisamente, la izquierda en México se podría decir que empezó, al igual que en Ciudad Gótica, con prestigio y reconocimiento. Y, de manera parecida a la historia original del cómic, ha ido perdiendo poco a poco su linda cara y sus buenas intenciones para transformarse en un monstruo irreconocible. Si bien Harvey Dent sufrió una transformación inmediata debido a un accidente relacionado con la mafia, la transformación de la izquierda mexicana ha sido lenta, vergonzosa y, para algunos, dolorosa. ¡Ah! pero eso sí, también a manos de las mafias e intereses que dominan cada vez más nuestro entorno político.
Todo este rollo lo saco a colación pensando justamente en una de las caras -según yo, de las más horrendas- de la izquierda mexicana: Gerardo Fernández Noroña.
El diputado electo -uninominalmente, eso sí- por el distrito 19 de Iztapalapa es fuente de inspiración para cualquier crítica que a uno se le pueda ocurrir para la izquierda en México. El señor tiene mucha tela de dónde cortar y bastante cola que le pisen. Cómo olvidar sus cachetadas a policías con el conque de que 'tiene fuero' o cualquiera de sus poco-diplomáticas referencias hacia el Presidente de la República.
Sí, Fernández Noroña ("La Roña" como lo llaman algunos) da mucho de qué hablar. Sin embargo, después de ver dos videos donde el petista está involucrado, confieso que mi percepción hacia su persona ha cambiado un poco.
El primer video lo ví en la página de Reforma. Era una encuesta a distintos diputados, elegidos al azar, donde se les inquiría acerca de asuntos 'básicos' de la historia de México. No recuerdo bien pero se habrá encuestado a diez o menos diputados. De esos diez, sólo Noroña y otro diputado cuyo nombre y partido no recuerdo, respondieron acertadamente. Quedé muy sorprendido. Para ser honesto, jamás pensé que el señor tuviera habilidades más allá de las de títere del lopezobradorismo.
El segundo video lo vi hoy en la página del Universal. Coincidía con que el Secretario del Trabajo asistiría al Congreso a rendir su informe y, por mero morbo, decidí ver qué zafarrancho armaría el petista para manifestarse. Grande fue mi sorpresa al encontrarme con un discurso -casi en su totalidad- muy bien pensado y, sobre todo, sustentado. El diputado reclamaba a las bancadas del PRI y del PAN acerca de la aprobación de los nuevos impuestos. Les decía que habían traicionado a sus electores y que les habían dado la espalda. Reclamaba los beneficios de los que gozaban todos los diputados y que el pueblo tiene que pagar. Les echaba en cara que no se han molestado en bajar sus salarios o a renunciar a parte de sus ingresos.
Por supuesto que recibió rechiflas, mismas a las que respondió argumentando que él sí se bajó el sueldo y sí renunció a los beneficios. "Bah"-pensé- "seguro habla de puros dientes para afuera", pero, para no quedarme con la duda, decidí revisar la página del diputado para ver si como ronca, duerme.
Y sí, efectivamente, una de sus propuestas (la del 1 de octubre de 2009, para ser exactos) llama a los diputados a "sensibilizarse y en un acto de solidaridad adecuen sus percepciones a la situacion que vive el país". En pocas palabras, a bajarse el sueldo. Ah, pero claro, la propuesta está 'pendiente', al igual que todos los mexicanos estamos pendientes para ver a qué "#$%& hora se les ocurre ponerse a pensar en las personas que los eligieron; considerar que si siguen respondiendo a sus intereses 'a futuro', lo único que conseguirán es destrozar lo poco que queda de nuestro país. Más vale ponerse a trabajar ahora y DESPUÉS competir por un país por el que valga la pena luchar. En estos momentos, como diría mi abuela, están cuidando los centavos pero descuidando los pesos.
Y bien, ¿a qué venía todo lo de dos caras? A que, por un lado, me da gusto ver que el señor Noroña no está completamente podrido por el ácido que carcome cada vez más a la izquierda. Si él, junto con algunos de los otros representantes de la izquierda mexicana, dejan de lado su respaldo incondicional a las megalomanías de López Obrador y permiten renacer al Harvey Dent que lleva dentro, viendo y pelando por las causas que verdaderamente se preocupan 'por el bien de todos', quizás ayuden a recuperar la credibilidad que, en estos momentos, la izquierda tiene prácticamente perdida.